Grupo de Catequistas

Catequesis es el nombre que reciben las actividades eclesiales que introducen tanto a individuos como a comunidades en la fe: “El fin definitivo de la catequesis es poner a uno no solo en contacto sino en comunión, en intimidad con Jesucristo” (DGC 80). Una definición sencilla de la Catequesis es la enseñanza o instrucción de la fe. De esta manera, la catequesis es una invitación a abordar la Iglesia a través de una iniciación en la vida comunitaria de la Iglesia y la formación cristiana.

Los catequistas son discípulos que colaboran en el anuncio de la buena Nueva a través de la enseñanza. En este amplio contexto, hay muchas personas que imparten la catequesis formal e informalmente. Existen las catequesis de comuniónconfirmación, y matrimonio, que preparan para estos sacramentos, así como formas de catequesis escolar (educación religiosa) y catequesis de adultos (catecumenado post-bautismal).

Ser catequista es un reto y una gran responsabilidad, pues el mensaje que transmiten a las personas en sus manos, es el mensaje de Jesucristo. Este mensaje no sólo tiene un efecto en el intelecto de la persona, sino que llega a su alma y puede colaborar, junto con el Espíritu Santo, en la transformación del corazón de muchos en Cristo y para Cristo, ayudando a conocer y empaparse de Nuestro Señor. De esta manera, ser catequista no se puede tomar a la ligera sino que se necesita un compromiso personal, serio, meditado y profundo. "No son ustedes los que me han elegido a mí, soy Yo el que los ha elegido para que vayan y den fruto, y este fruto permanezca" (Juan 15, 16). 

Cualidades para ser un buen catequista:

1. Tener una espiritualidad profunda, fruto de la adhesión a Cristo y a la Iglesia. El catequista debe ser una persona que ora y alimenta su vida con la Palabra de Dios y con la participación de la Eucaristía. Esta cualidad le permite ser testigo, más con sus vidas que con sus palabras, de su unión con Jesucristo, con la Iglesia y con su comunidad.

2. Ser una persona comprometida en su comunidad cristiana. Nadie es catequista por su cuenta y sólo. La catequesis debe ser comunitaria, por eso, el catequista debe conocer bien a su comunidad, caminar con ella y estar bien atento de cuáles son sus problemas, alegrías y esperanzas.

3. Conocer la realidad que le rodea y tener una conciencia crítica ante los hechos que acontecen. El catequista debe llevar a la comunidad a la reflexión sobre su realidad a la luz de la Palabra de Dios para ayudarla a liberarse del pecado y celebrar su vida en la liturgia.

4. Saber que la Palabra de Dios, escrita en la Biblia, es la principal fuente de la catequesis. Debe conocerla bien para poder transmitir con fidelidad el mensaje, uniéndola siempre con la vida.

5. Buen animador. Puede animar un grupo de catequesis sólo quien sabe dialogar y escuchar. Debe ser una animación que haga de la sesión de catequesis una experiencia de vida y alegría.

6. Tener las siguientes cualidades humanas:

  1. Ser una persona equilibrada, puesto que lo problemas no le han de faltar en la vida, pero lo importante es luchar para no dejar que se hundan a uno y buscar cómo resolverlos. Quien afronta con coraje la vida, será capaz de orientar a otros. Saber trabajar en equipo, pues no es siempre fácil trabajar con otros, pero en la catequesis es algo imprescindible. En equipo se crece como persona, se adquieren valores humanos importantes como el respeto al otro y se aprende de los aportes de los demás.
  2. Ser una persona responsable y perseverante, ya que siendo aún un excelente catequista, cualquiera puede acabar con todo un trabajo de catequesis y desintegrar un grupo si faltara sin motivos serios a las sesiones y a la preparación de los temas, o no llegara a la hora señalada. La responsabilidad y la puntualidad son esenciales.
  3. Amar a los catequizadnos; para amarlos más y mejor es importante conocerlos. Y para conocerlos se necesita tener unas nociones de psicología, pedagogía y técnicas de grupo. Sentir dentro de sí la vocación de catequista, pues sin esa vocación, es decir, sin sentí r que Dios, a través de la comunidad, le llama a servir por medio de esta tarea, tarde o temprano se desanimara ante las exigencias de la catequesis y la abandonara.

7. Estar formándose continuamenteLas personas cambian, lo mismo que las circunstancias y los tiempos. Nunca un catequista puede decir que está suficientemente preparado. Como todos los cristianos, el catequista necesita una formación constante.

Si usted desea ser catequista lo mejor es que vaya directamente a la parroquia donde quiere ser catequista y platee al párroco su deseo. Seguro que le ayudará. Usted tendrá que asistir a las reuniones de preparación de catequesis y cursillos de formación.

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