Renovación Carismática

La Renovación "carismática" se concentra en la vivencia de los carismas del Espíritu Santo en la Iglesia. El movimiento se caracteriza por un anhelo y súplica intensa para que el Espíritu Santo se derrame en el corazón de los creyentes con todas sus gracias y carismas, y nos lleve a amar al padre, a reconocer a Jesucristo como Salvador y a construir la Iglesia como comunidad de fe y de oración.

En cualquier reunión de un grupo de la Renovación Católica Carismática se ve muchísima alegría exterior y alabanza, ya que se usan formas de oración más expresivas físicamente. Se hace énfasis en la alabanza, la proclamación del Evangelio con palabras y obras, y el testimonio de Jesucristo mediante la vida personal y aquellas obras de fe y justicia a las que cada uno está llamado.

Pero… que son los carismas?

El Espíritu Santo reparte entre los fieles gracias de todo género (incluso especiales) que tienen directa o indirectamente una utilidad eclesial, es decir, su objetivo es edificar la Iglesia y/o buscar el bien de los hombres.

No se deben confundir los carismas con los dones ni con los frutos del Espiritu Santo. Los dones son regalos permanentes de Dios para cada uno de sus hijos que hacen al hombre más fácil seguir los impulsos del Espí­ritu Santo y hacer la voluntad del Padre. El Espí­ritu Santo nos los da desde el bautismo para nuestra santificación y salvación, todos los tenemos y son siete (sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios). Los Carismas, por otro lado, son gracias especiales muchas veces temporales dados por el Espí­ritu Santo para la edificación de la Iglesia, el bien de los hombres y las necesidades del mundo. Pueden ser otorgadas sólo para situaciones especiales. De esta manera, los carismas no son de santificación personal, sino de servicio social y eclesial. Los "frutos" son perfecciones que forma en nosotros el Espíritu Santo. La tradición de la Iglesia enumera doce: (caridad, gozo, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia y castidad). Al principio nos cuesta mucho ejercer las virtudes, pero si perseveramos abiertos a la acción del Espíritu Santo, ejercerlas se hará cada vez más fácil hasta hacerlo con gusto. En ese momento el Espíritu opera libremente en el alma, venciendo la debilidad de la carne y dando fruto. Así las virtudes serán denominadas frutos del Espíritu Santo.

Algunos ejemplos de carismas incluyen:

  • Fe entusiasta, capaz de emprender obras grandes fiados sólo en Dios.
  • Curaciones y milagros, para sanar enfermos.
  • Profecía es el don de enseñar y predicar para edificar, exhortar y consolar.
  • Discreción de espíritus, que ve en las almas y capacita para dar consejos acertados. 
  • Apostolado y evangelización, para difundir la fe y hacer conocer al Señor.
  • Pastoreo y gobierno, propio de los que Dios elige y pone al frente de la Iglesia.
  • Doctorado, que enseña con gran competencia la doctrina de Dios. 
  • Revelaciones de misterios o verdades de Dios para bien de la Iglesia.
  • Ejercicio de la misericordia, con tantas obras a favor de los necesitados.
  • Caridad, que reparte los propios bienes.
  • Hablar en lenguas, nuestro espíritu ora, y/o transmite mensajes en lenguas irreconocibles
  • Interpretación de lenguas, decodifica las lenguas habladas para hacerlas comprensibles

El ICCRS es la principal estructura de coordinación y de servicio de la Renovación Carismática Católica, haciendo de centro de unidad, comunicación y colaboración entre los grupos de oración y las comunidades presentes en los distintos continentes; sosteniendo económicamente los centros de la Renovación en los países en vías de desarrollo además de las iniciativas locales y encuentros nacionales e internacionales de jóvenes; organizando congresos y conferencias mundiales para los Líderes de la Renovación. Para mayor información: http://www.iccrs.org

 

Imprimir Correo electrónico