Complicaciones que puedes tener después de un aborto

Muerte

El Centro Nacional de Investigación y Desarrollo para el Bienestar y la Salud de Finlandia (STAKES), estudió los
expedientes de defunción de más de 9,000 mujeres que se habían hecho practicar un aborto en ese país. En 1997, la
mencionada organización publicó varios resultados:
1. Las mujeres que abortaron fueron 3.5 veces más propensas a morir dentro del plazo de un año, que las mujeres
que tuvieron a sus bebés.
2. Las mujeres que abortaron fueron 76% más propensas a morir dentro del plazo de un año, que las mujeres que
no estaban embarazadas.
3. Las mujeres que dieron a luz fueron solamente la mitad de propensas a morir durante el año en que dieron a luz,
que las que no estaban embarazadas.
4. De las mujeres que abortaron y murieron dentro del plazo de un año después del aborto, el 27% de las muertes fue
a causa del suicidio. Ello constituyó una tasa de suicidio extremadamente elevada. La tasa de suicidio de las
mujeres que dieron a luz fue aproximadamente la mitad de la tasa de la población en general.

Embarazo ectópico (tubárico)

Un embarazo ectópico es cualquier embarazo que tiene lugar fuera del útero. Si no es descubierto a tiempo, un embarazo ectópico causa rupturas, y puedes morir desangrada
si no te practican una cirugía de emergencia. El número de embarazos ectópicos se ha cuadruplicado en EEUU
desde que se legalizó el aborto. En 1970, la tasa era de 4.8 por cada 1,000 nacimientos vivos. En 1990, fue de 14.5 por
cada 1,000 nacimientos, y para 1993 (el último año del que hay datos disponibles) era de 19.7 por cada 1,0002. Varios
investigadores han observado una conexión entre el aborto provocado y un aumento del riesgo de embarazo ectópico
En un estudio realizado en 1998, se informó de un aumento relativo del riesgo de embarazo ectópico de 1.4 después de un aborto y de 1.9 después de dos abortos.2 Varios estudios anteriores arrojaron resultados similares.
 

Embarazo prematuro

El embarazo prematuro es la primera causa de muerte antes de un año de edad. Entre 1963 y el 2001 se llevaron a
cabo 49 estudios en 10 países, que arrojaron un aumento significativo del riesgo de embarazo prematuro después del
aborto provocado.
Por ejemplo, en un sondeo realizado en Dinamarca a casi 16,000 mujeres que abortaron en el primer trimestre del
embarazo y a 46,000 mujeres que dieron a luz, el aumento de embarazos prematuros fue del 89% después de un aborto y del 166% después de dos abortos.
 

Daño uterino y cervical

Las perforaciones y las laceraciones son causadas por errores que comete el médico cuando usa instrumentos
afilados. Un estudio realizado sobre 6,000 abortos practicados en el primer trimestre arrojó una tasa de perforación
uterina de 19.6 por cada 1,000. Las cicatrices de estas perforaciones pueden impedir la implantación de un embarazo posterior. La mayoría de estas lesiones no son detectadas hasta que la mujer experimenta dificultades para quedar embarazada un tiempo después o cuando sufre un aborto espontáneo.  Si no ocurre una perforación uterina durante el aborto, puedes tener dolor abdominal, sangrado y fiebre. Si ocurre una perforación y ésta lesiona los principales vasos sanguíneos, puede darse un choque hemorrágico. Una lesión intestinal puede acompañar una perforación uterina. Si no se detecta al comienzo, puedes sufrir dolor abdominal, fiebre, sangre en las heces fecales, náusea y vómitos. Una perforación uterina o cervical puede lesionar la vejiga, dando como resultado dolor en la parte inferior del abdomen y la aparición de sangre en la orina. La hemorragia excesiva (sangrado interno) durante o después de un aborto puede ser causada por una laceración cervical o por una perforación uterina.
 

Cáncer de mama

Una análisis de 38 estudios realizados a nivel mundial arrojó un aumento general del 30% de cáncer de mama después del aborto. La Sociedad del Cáncer de EEUU informa que casi una de cada 7 mujeres en ese país habrá desarrollado cáncer de mama cuando alcance 85 años. Se ha convertido en la principal causa de muerte debido al cáncer en las mujeres hasta la edad de 55. También hay estudios que han arrojado posibles vínculos entre el cáncer cervical, ovárico y color rectal y el aborto, especialmente cuando una mujer ha abortado múltiples veces.

CÁNCER DE OVARIOS, HÍGADO Y CERVICAL (cuello uterino)

Las mujeres con un aborto se enfrentan a un riesgo relativo de 2.3 de cáncer cervical, en comparación con las mujeres que no han abortado, y las mujeres con dos o más abortos encaran un riesgo relativo de 4.92. Riesgos igualmente elevados de cáncer de ovario e hígado se ligan con el aborto único o múltiple. Estos porcentajes incrementados de cáncer para el caso de mujeres que han abortado se vinculan aparentemente a la interrupción no natural de los cambios hormonales que acompañan al embarazo, así como a la lesión cervical no tratada.
 

Placenta previa

Se trata de la condición en la cual la placenta de tu bebé está tapando la salida del útero, por lo que hay que sacar la placenta antes de que el bebé pueda salir. Ello causa que la madre sangre profusamente y que el bebé casi siempre
muera, a no ser que tu ginecólogo detecte la condición y efectúe el parto por medio de una cesárea durante el
momento apropiado del embarazo. Los investigadores han encontrado que las mujeres que han abortado han sido 28% más propensas a sufrir dificultades por causa de la placenta previa en un embarazo posterior.
 

Embarazos futuros

Debido a las lesiones causadas a la cerviz durante la dilatación, procedimiento empleado en algunos abortos, tu próximo bebé puede tener bajo peso al nacer o puede ser que tú sufras abortos espontáneos en embarazos posteriores.
 

Enfermedad inflamatoria de la pelvis (EIP)

 Aún un solo episodio de EIP puede causar infertilidad o aumentar el riesgo de embarazos ectópicos. Los  investigadores han descubierto que las mujeres que sufren enfermedades de transmisión sexual (Es) sin tratar en el momento del aborto tienen más del 60% de riesgo acumulado de EIP durante los siguientes dos años. Millones de mujeres en EEUU se infectan con clamidia, gonorrea, sífilis o tricomonas vaginales, pero no lo saben porque no  presentan síntomas externos.
 

Síndrome postaborto

 Un importante estudio arrojó que por lo menos el 19% de las mujeres que ha abortado sufre el desorden de estrés post traumático (DEPT). Y aproximadamente el 50% tuvo muchos de los síntomas que diagnostican este desorden.11 Después
de un aborto, las mujeres pueden llegar a sufrir todo un conjunto de problemas mentales y psicológicos. Entre éstos se
encuentran sueños recurrentes de la experiencia del aborto, el evitar el apego emocional, dificultades en las relaciones
personales, problemas con el sueño, culpabilidad por haber sobrevivido, dificultades con la memoria, arranques de hostilidad, pensamientos o comportamientos suicidas, depresión y abuso de sustancias prohibidas. Estos problemas pueden
ocurrir días o años después.
 

Retención de productos de la concepción

Si al médico se le quedan pedazos del bebé, de la placenta, del cordón umbilical o del saco amniótico dentro de tu cuerpo,
puede que necesites antibióticos, que seas hospitalizada y que te realicen otra cirugía para retirar los pedazos que quedan.
La "retención de productos de la concepción" usualmente es la responsable de la "tríada post aborto": dolor, sangrado y
fiebres de bajo grado.
 

Aborto fallido

 Los abortos fallidos son relativamente frecuentes en los casos de abortos muy tempranos. Puede ser que experimentes hiperémesis (náusea extremadamente severa, que causa pérdida de peso y desequilibrio electrolítico), aumento del contorno
abdominal y agrandamiento de los senos. El aborto fallido incluiría embarazos ectópicos que no fueron detectados en
el momento del aborto.

ELA y CID

 Si el líquido amniótico que rodea al bebé se mezcla con el torrente sanguíneo de la madre (debido a una laceración o
a una perforación), puede ocasionar una embolia del líquido amniótico. La embolia del líquido amniótico (ELA) causa, a su
vez, falla respiratoria aguda, colapso circulatorio, shock y coagulo Patía intravascular diseminada (CID). Esta última ocasiona,
a su vez, un grave sangrado postaborto, complicación que ocurre de 2 a 6 de cada 1,000 abortos. La ELA junto con la CID
son catastróficas y ponen en peligro la vida de la madre.
Más de cien potenciales complicaciones han sido relacionadas con el aborto provocado. Entre las complicaciones de
"menor" importancia están: infecciones de poca importancia, sangrado, fiebres, dolor crónico en el abdomen, perturbaciones
gastro-intestinales, vómitos y sensibilización Rh. Las nueve complicaciones "graves" más frecuentes son: infección, sangrado excesivo, embolia, ruptura o perforación del útero, complicaciones anestésicas, convulsiones, hemorragia, lesión cervical y choque endotóxico.

PERFORACIÓN DE ÚTERO

Entre un 2 y un 3 % de las pacientes de aborto pueden sufrir perforación del útero; es más, la mayoría de estas lesiones quedarán sin ser diagnosticadas ni tratadas a no ser que realice una visualización mediante laparoscopia. Esta clase de examen puede resultar útil cuando se inicia un proceso judicial por negligencia en la práctica del aborto. El riesgo de perforación uterina se incrementa para las mujeres que ya han tenido hijos y para las que reciben anestesia general durante la realización del aborto. El daño en el útero puede complicarse en ulteriores embarazos y eventualmente puede acarrear problemas que requieran una histerectomía, lo que de por sí puede conllevar diversas complicaciones adicionales y lesiones que incluyen la osteoporosis.

DESGARROS CERVICALES (cuello del útero)

En al menos un uno por ciento de abortos realizados en el primer trimestre se producen importantes desgarros cervicales que requieren sutura. Las laceraciones de menor envergadura o las micro-fracturas, que normalmente no son tratadas, pueden también a la larga perjudicar la función reproductiva. La lesión latente post-aborto puede abocar a una posterior incompetencia cervical, parto prematuro y complicaciones durante el parto. El riesgo de lesión cervical es mayor en adolescentes, para abortos realizados en el segundo trimestre, y cuando los facultativos no usan laminaria (sic) para dilatar el cuello uterino.

ENDOMETRITIS

La endometritis representa un riesgo post-aborto para todas las mujeres, pero en especial para las adolescentes, las cuales tienen una probabilidad 2.5 veces mayor de contraer endometritis después de un aborto que las mujeres con edades entre 20 y 29 años. Endometritis puede causar  a la mujer infertilidad, peritonitis, formación de absceso pélvico o uterino, septicemia, o un shock séptico.

PEOR ESTADO DE SALUD GENERAL

En un estudio realizado sobre 1.428 mujeres, los investigadores descubrieron que los embarazos malogrados y en particular los debidos a aborto provocado se asociaban de manera significativa a una salud general más deficiente. Los abortos múltiples correspondían a una valoración todavía peor de la salud presente. Mientras que la interrupción del embarazo por causas naturales iba en detrimento de la salud, el aborto provocado resultó estar más estrechamente relacionado con una salud deficiente. Tales hallazgos confirman investigaciones anteriores que arrojaban que durante el año siguiente a un aborto las mujeres visitaban a su médico de cabecera un 80 % más por toda clase de razones y un 180 % más por razones psicosociales. Los autores también se encontraron con que si hay un compañero presente y que no presta apoyo , el porcentaje de aborto natural se eleva a más del doble y el de aborto provocado es cuatro veces mayor que si él está presente y apoyando. Si el compañero está ausente, el porcentaje de aborto provocado es seis veces mayor.

RIESGOS AÑADIDOS PARA LAS MUJERES CON MÚLTIPLES ABORTOS:

En general, la mayoría de los estudios arriba citados reflejan factores de riesgo para mujeres que se han sometido a un solo aborto. Estos mismos estudios muestran que las mujeres que tienen abortos múltiples encaran un riesgo mucho mayor de sufrir tales complicaciones. Este punto es especialmente digno de ser mencionado desde el punto y hora en que alrededor de un 45 % de todos los abortos se practican en mujeres que ya habían abortado antes.

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